sábado, octubre 18, 2008

La Familia de Nazaret


Hacer un Nazaret viviente del propio corazón, debe ser la ilusión de todo creyente. José tiene que actuar de introductor. Sólo conducidos por él podremos penetrar en Nazaret. "En especial personas de oración, siempre le debía ser aficionadas. Quien no hallare maestro que le enseñe oración, tome este glorioso santo por maestro, y no errará el camino" (Santa Teresa de Jesús) Mi corazón quiere empaparse de la intimidad feliz de Nazaret para rebosar amor. Sí, "una cossa pido al Señor, eso buscaré. Habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida..." (Sal. 27) Conducidos por el santo, penetramos en confianza. Vemos a Jesús con la Virgen en vida oculta. Pobreza, obediencia, trabajo, durante treinta años... Desaparecer es lo que más cuesta. Lo que más necesito para que brille Dios en mi vida y todos los hombres se salven.


Al descubrir a la Virgen en Nazaret, acercándote, dile: "Madre, que le conozca, ame y viva. Tú que estuviste tan cerca de Él, preséntamelo... Imposible rastrear en la luz y la fuerza que Jesús me merece en Nazaret para ocultarme en todo, si mirarme en nada. Nadie como tú conoce el número e intensidad de gracias que recibiste en aluvión en esos treinta años..." "María conservaba todas estas cosas ponderándolas en su Corazón", me dice dos veces el Evangelio. María es profunda y reflexiva.


(...) Enséñame, Madre querida, a hacer lo mismo. Para conseguirlo tengo que aprender la gran lección de Nazaret. Allí hay amor porque hay silencio... "¿Qué ora cosa es Cristo sino esta humildad? En esta humildad nos aproximamos a Dios" (San Agustín)


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Ditulis Oleh : Equipo de Autores Hari: 5:11 Kategori:

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola angel, buen idea la del blog, pra amntenernos en contacto, un abrazo y saludo en Maria y Jesus.

Eduardo Carcausto